En los últimos años, el término de “valor público” ha traído consigo una transformación, dado que, desde una mirada incipiente, fue conceptualizada como una mera “percepción de parte del ciudadano” en los servicios públicos a cargo de las entidades públicas.
Si bien en dicho concepto, establece la relación entre ciudadanía y Estado, se ha vislumbrado, que el término “Valor público”; es concebido como protagonista de los procesos y actividades que realizan las diversas entidades del estado; dicho ello es menester resolver este término tan mencionado y utilizado en la gestión pública, dado que su componente reputacional y de validación de los ciudadanos, trae una verdadera aceptación y estatus en las entidades públicas.
Es decir, las entidades públicas, se encuentran en constante cambio y requieren que los procesos a su cargo, traigan consigo “el valor público” y “la gestión por procesos”; esto es con la finalidad de obtener resultados objetivos de gestión hacia la ciudadanía, quien se ha convertido en nuestro único y real propósito.
Aunado a lo descrito, la Política Nacional de Modernización de Gestión Pública (PNMGP) ha establecido objetivos al año 2030, entre los cuales se encuentran: el de garantizar las políticas públicas, la mejora de gestión interna en las entidades públicas, fortalecer la mejora continua e innovación en las entidades públicas y finalmente el de garantizar un gobierno abierto que genere confianza en las intervenciones públicas a través de una comunicación con el Estado y la participación ciudadana; esto nos deja un claro mensaje de expectativas válidas para nuestra gestión, en la cual nuestra ciudadanía se sienta mas cercana a los gestores públicos.
Desde el análisis de la información que se registra, en la mencionada política y la vinculación de los actores claves en la gestión pública, nos preguntamos ¿Cuál es la diferencia entre “cercanía a la ciudadanía y valor público”?
Es un interrogante interesante, considerando que, desde la mirada del gestor público, conviene decir que no necesariamente ser cercano a la ciudadanía, genera valor público, el cual asociado a la valoración y percepción positiva del ciudadano en un servicio público ; por tanto la diferencia esencial entre ambas es que el “ valor público” es el impacto positivo que genera las intervenciones del Estado en la sociedad, mientras que la “ cercanía a la ciudadanía” se encuentra relacionada a un enfoque de empatía, accesibilidad y transparencia en el servicio público.
Dicho ello, las entidades públicas, tienen un gran reto en planificar los procesos de gestión a su cargo, dado que muchos de ellos tienen como finalidad, descentralizar sin planificar, o de planificar sin conocer lo que requiere y busca el ciudadano; diversas experiencias a nivel del ámbito público han traído consigo inversión de personas, presupuesto y tiempo en la gestión, que no han llegado a cumplir con las expectativas del ciudadano.
Es menester, trazar una línea de autoevaluación de los gestores públicos que se encuentran a cargo de la gestión de la planificación y procesos en las entidades públicas y de las herramientas que se tienen disponibles, con la finalidad de conocer y llegar al llamado “Valor Público” en nuestros servicios a la ciudadanía, dejando un mensaje de reflexión hacia nuestro futuro mas inmediato en las entidades públicas.
Abog. Gloria Patricia Prialé Fabián.